Por más que intento olvidar
esos ojos que un día cegaron los mios para siempre,
por más que pretendo escapar
de tus inexistentes caricias en esta
templada mañana de primavera,
por más que me ahogue
el recuerdo de tu pecho rasgando
con sigilo la humedad de mi deseo,
por más que el grito y el llanto
atraviesen mis sentidos para
anidar en los últimos
destellos de la tarde,
sólo puedo inventarte conmigo
en una imagen tan ténue como inasible
que deshace el tiempo entre mis dedos cada segundo.
Una evocación de tus labios,
tu piel y tu sonrisa que
hiere hasta el aire en que te imagino,
y por más que intento apagar
la profundidad de tus ojos clavándose en los míos,
sólo consigo tenerte de nuevo
ocupando el espacio en el que quisiera sentirte
para en realidad no tenerte.
P.d. caricias perdidas en "mi alma gastada de tanto esperar..."
Orlando Nández
Madrugada del viernes 4 de mayo de 2007
jueves, 10 de julio de 2008
Suscribirse a:
Entradas (Atom)