lunes, 1 de septiembre de 2008
Últimos pensamientos
2) ¿Porqué ahora? En la mitad del camino de nuestra vida… ¿Porqué tan de repente, sin avisar?. Eras todo, eres todo. No soy nada.
3) Y me dejé llevar por tu belleza hasta llenarme de tus ojos. La habitación en penumbra, la tenue luz que entraba del salón sobraba para dibujar el contorno de tus besos. Yo tumbado en la cama, tus labios muy cerca de los míos… No deseé nada más que quedarme. Y me dejé llevar por tu belleza hasta llenarte con mis manos.
4) Te brilla tanto el pelo… Casi tanto como tus ojos cuando me miran. Un negro oscuro transformado en luz, sólo por el reflejo de mis ganas. Quiero tu pelo desnudo en mi cuerpo rozando entreabierto el latir de mis dedos.
5) Debería bastarme con todo lo que ya me has dado, pero no puedo evitar pensarte una vez más conmigo. Otro atardecer de la mano, por el puerto, luego la explanada, respirar juntos, más tarde una cena en voz baja. Nuestra complicidad, tu felicidad, mi serenidad. ¿Porqué ya no más?. Todo en la vida es perecedero, hasta las cosas más bonitas. Cuando consiga entender estas palabras me olvidaré de ti. Mientras tanto me queda nuestra ciudad.
6) Tiemblas, sientes, mueres,
buceo entre tus piernas,
me ahogo, gritas, me dejas,
te abro y me cierro,
lloras, suspiras,
no dejas silencio.
7) Me asusta lo que me quieres. Entregas tanto que tengo miedo a que pase el tiempo y esa luna menguante que sólo brilla para mi, deje de esperarme con tanta intensidad.
Me esperas,
me encierro,
te hiero.
8) No puedo más. Quiero escribirte y no me dejas, quiero abrazarte y te alejas. Siempre me decías que me llevabas en tu maleta, pero ahora se ha quedado vacía de mí y llena de ilusiones nuevas en las que yo ya no encuentro un sitio. Tantos días me llevaste contigo, que ya nunca, por más que quiera olvidar, podré apartarme de mi tristeza.
9) Me absorbes hasta la última gota del alma. Te llenas con el rastro de mi sed que había quedado dormido en las sombras y el olvido. Me has devuelto a la vida…
10) Princesa de mi anochecer
escondida tras la luz de este cristal
no vuelvas a llorar
que en tus ojos me escondo
con lágrimas de sal…
11) Quiero llorar. Me despierto cada mañana y quiero llorar. Tengo el llanto en el pecho, y siento una presión que quiere escapar pero nunca lo hace. Acabo por no llorar y me trago entera la tristeza. Aún no puedo comprender porqué te has ido. Intento pensar qué hice tan mal y sólo te veo sonreír conmigo feliz. Luego, de la mano, en tantos sitios, por tantas calles… En casa a tu lado, contigo y sin ti pero a tu lado. Ahora te escondes en otros brazos. Ahora siento de verdad la soledad prometida con tu ausencia y la nostalgia irreprimible de tantos días juntos, como días tiene mi vida.
12) Qué dulce… ¿se puede ser más dulce?. La voz suave y delicadísima de tu boca, la ternura de cuidarme así, con ese cariño tuyo desbordado que me hace sentir otra vez en casa. Seguro, querido, arropado, contigo. Tan dulce conmigo.
13) Tenías razón, la manzana de tu boca a mi boca estaba mucho más dulce. De tu lengua a mis labios y luego un beso más, como si fuera el último. Contágiame de tu felicidad que me hace mucha falta.
14) Es imposible sentir una gota de tristeza a tu lado. Me has devuelto el mar, la tierra y hasta la lluvia. Cuando me he dado cuenta, ya estaba curado y aún te has quedado conmigo en el viento para verme marchar. Te he visto unas lágrimas en los ojos, pero sé que te quedas feliz porque es imposible sentir una gota de tristeza después de lo que hemos vivido.
Orlando Nández
Tren Alicante-Oviedo
Agosto de 2008
martes, 26 de agosto de 2008
Amarga dulzura, luz oscura
y te encuentras frente a ese desierto abierto
con el hielo mudo y el coraje lento.
Que me escondí entre tus labios y volví a sentir que era posible…
eso ya no me lo quita nadie. Explorar el último centímetro de tu piel, para encontrar una cálida caricia que permanezca en nuestros sentidos sin agotarse, sin rendirse jamás a la esperanza de este amanecer que hoy para mí es diferente a todos los demás. Ayer sentados en una playa de piedras, sólo para escuchar el mar y el viento que limpiaba tu cara. Sólo para escucharte. Hoy, enredada en las sábanas con el pelo revuelto y la luz intensa en tu mirada mirándome. Los ojos que quise hacer míos. Los párpados que suavemente acaricié con mis labios. El tiempo detenido, el silencio en nuestras manos. Tu encima de mi. Yo, en todas partes.
Duele, sigue doliendo demasiado.
Y este amor ya sin mi te amará siempre.
En cursiva citas de Alejandro Sanz y Ángel González
jueves, 10 de julio de 2008
A quien nunca quiso escucharme
esos ojos que un día cegaron los mios para siempre,
por más que pretendo escapar
de tus inexistentes caricias en esta
templada mañana de primavera,
por más que me ahogue
el recuerdo de tu pecho rasgando
con sigilo la humedad de mi deseo,
por más que el grito y el llanto
atraviesen mis sentidos para
anidar en los últimos
destellos de la tarde,
sólo puedo inventarte conmigo
en una imagen tan ténue como inasible
que deshace el tiempo entre mis dedos cada segundo.
Una evocación de tus labios,
tu piel y tu sonrisa que
hiere hasta el aire en que te imagino,
y por más que intento apagar
la profundidad de tus ojos clavándose en los míos,
sólo consigo tenerte de nuevo
ocupando el espacio en el que quisiera sentirte
para en realidad no tenerte.
P.d. caricias perdidas en "mi alma gastada de tanto esperar..."
Orlando Nández
Madrugada del viernes 4 de mayo de 2007
viernes, 27 de junio de 2008
Prendido en la belleza de un instante
Por fin la naturaleza me ha dado el espacio. Entre videoclips y canciones que van y vienen, he encontrado mi paz en los colores, en el aire de este jardin exquisito que cuidáis desde hace ya tiempo, en la tierra húmeda que impregna todo de calma y sosiego. En los bichitos que en ella habitan con más sentido que nuestra propia existencia. En las gotas de lluvia que cuelgan como cristales de transparente belleza y que puedo quedarme observando durante horas.
Fue tan sólo el instante de una tarde, pero ahora siempre podré decir, yo estuve allí.
Das Lied von der Erde from LineDesignStudios on Vimeo.
Para que en mi recuerdo quede
El espacio donde converge lo nuestro me ha dado la ilusión y la vida durante estos meses que hemos compartido el aire y las ganas. Habéis estado conmigo en mi casa, en la calle, en mis comidas y mis cenas, en mis sueños, en mis pensamientos, en mi respeto hacia las cosas, en las largas conversaciones con mi padre, en mi descanso dominical... en todo. Y eso es lo mejor que me podía ocurrir como persona. Poder compartir con tantos, mis sentimientos, mis sentidos y mis pasiones.
Ahora me siento realizado y espero que algún día podáis sentir algo parecido.
Me quedo en el camino, deseando que sigáis siendo cada día mejores personas y encontréis el fruto de todo el esfuerzo, dedicación e ímpetu que habéis puesto conmigo. Yo me bajo en esta estación (Alacant-terminal) pero os dejo mi rastro en estas páginas por si algún día os apetece encontrarme.
Un abrazo fueeerte!
Orlando
(Email de despedida a mis alumnos. Alicante, curso 2007-2008)
miércoles, 18 de junio de 2008
La luz de su sonrisa
No es el canto sino el silencio que brota del acorde dolido, a veces roto, de tu voz amarga y dulce. No es el poema sino la poesía del lamento esperanzado de tu sonrisa, la que me hizo llorar alguna tarde y conservo intacta en mi persona.
¿Cómo la fuerza desatada de su gesto, de su llanto y su lamento, por esperanzado que sea puede albergar una sonrisa tan limpia, tan bonita, tan dulce?. No lo entiendo. La tempestad arrolladora de su vientre se convierte en la luz de una sonrisa que me hiere de caricias por lo bonita. Una luz que irradia destellos y penetra en mi pecho clavándose hasta atravesarme entero como hizo esa voz suya tantas veces, como lo sigue haciendo.
Te pienso, te siento, te escucho, te quiero conmigo, te sueño, te veo y te acierto. Quien me conoce sabe que llevo la luz de tu sonrisa en mis labios. Quien vive en mi aliento sabe bien que una parte te pertenece.
Sigue guiándome porque en tus pasos aprendo y me entrego, en tus canciones me encuentro y me invento sin miedo, para llevarte por siempre de nuevo en la luz de mi sonrisa.
jueves, 5 de junio de 2008
"donde nacen las ansias, la infinita esencia..."
Está en mi piel, en mis gestos, en mi infancia, en mi adolescencia, en lo que hoy trato de ser, en la semilla que el tiempo esparce y abandona, en mi memoria y en mi presente, en cada niño que nace de sus manos…
Un día se alejó de mi lado para quedarse en Tenerife. Pero la distancia que nos separa no es distancia, sólo una anécdota del presente que nos mantiene más unidos que nunca. Aquel es el lugar más bonito de la tierra y por eso estoy tranquilo porque allí es feliz.
Hablamos, nos reencontramos, nos vemos, y esos momentos encienden mi vida aunque sea “un instante fugaz” para devolverme el tiempo y reescribir mi pasado.
En mi recuerdo infantil, jugamos tantas veces, nos reímos con una intensidad desbordada... nos peleamos por mi absurdo egoísmo, nos enredamos las manos y acababa llorando. Siempre por mi culpa. Ella era todo dulzura, un trozo de pan blandito, recién hecho. Yo tenía 11 años y ella 5, por eso espero que algún día la luna me perdone mis errores de niño.
Pasó el tiempo y nos quisimos, cada mes más que el anterior. Hasta hoy. Luego, perdimos a mama, pero la fuerza del cariño que nos dejó vibrando en el aire, nos devolvió la ganas de seguir, de crecer, de superar juntos los miedos. Mi madre se marcho para esconderse en su voz, en su risa y en su mirada y cada vez que me llama las siento a las dos conmigo. Como el rastro de lluvia que todo lo limpia y aclara el paisaje.
Está creando vida, cada día que pasa. Abriendo con su luz la ilusión de una familia. Es matrona porque así lo quiso siempre. Y tiene que ser la mejor porque cada vez que ve a un niño, su cara se transforma en el amor mismo. En el resplandor de lo fuimos y nunca perdimos. En la “infinita esencia” que nos convirtió en hermanos para siempre.
Se llama Bárbara, viaja por mi sangre y mi sed, respira mi aire, escucha mi silencio, comparte mi llanto y mi esperanza.
No la cambio por nada.
mi hermanita
martes, 3 de junio de 2008
Una maqueta olvidada
Es increíble lo importante que son los amigos. Verdaderamente me ayudan a ser mejor persona. Me enseñan a ver cosas que yo mismo no alcanzo a ver o simplemente redescubren cosas que yo mantenía olvidadas no ya en mi memoria sino en la consciencia de lo que me envuelve.
Una amiga especial me ha pedido una canción que como muchas otras permanece oculta en la trastienda de mi vida. Lo que me ha encantado, es que ella es de Madrid y aquel tema nació precisamente en un ático también olvidado de la calle ferráz con vistas a la casa de campo. La casa en cuestión había sido testigo de la historia triste de una separación y ruptura de una familia y cuando llegué, aún quedaban los restos felices de la vida anterior al conflicto. Estuve allí tres o cuatro días y no pude evitar en un momento coger la guitarra cerrar los ojos y dejarme llevar. Así nació “en algún lugar”. Una de las canciones creo, que mejor me define como cantautor (es decir, ahí está mi esencia musical) y de las que más orgulloso me siento. Puse mucho cariño en ese estribillo, buscando una línea melódica abierta que resultara reveladora y que no se pudiera escapar nunca de mi cabeza por su expresividad.
Muy a pesar mío la perdí entre otras tantas maquetas hasta esta mañana, en que me he vuelto a reencontrar con ella. El disco en que quedó grabada tenía ya un centímetro de polvo y estaba apilado en el fondo de un armario detrás de los restos e inmundicias.
Si no fuera por los amigos/as especiales creo que nada para mi tendría sentido.
Gracias Vane
Para escuchar la versión arreglada entra en la sección "audio" de www.orlandonandez.com
lunes, 2 de junio de 2008
Empezar de nuevo
lunes, 26 de mayo de 2008
Mis alumnos
Siempre he pensado que dar clase es casi tan excitante como subirse a un escenario. En mi caso el público se reduce a 15 o 20 alumnos según el grupo, pero desde mi percepción son más valiosos que una multitud. Cada uno con su historia, con su universo personal envolviéndolos, con la riqueza y la sensibilidad de la gente que se acerca al arte, con la responsabilidad de sentirse en los últimos cursos de una carrera que tendrán que defender y potenciar a lo largo de su vida. Vamos, que en el conservatorio, mis alumnos son lo más importante que tengo y siempre he sentido la necesidad de cuidarlos y ofrecerles todas las posibilidades que estén a mi alcance.
Con lo tres principios fundamentales muy presentes hacia mi trabajo: dignidad, honestidad y responsabilidad, unidos por supuesto al respeto máximo y a la tolerancia, las cosas suelen funcionar siempre bastante bien.
Llevo conmigo habitualmente una frase del genial Woody Allen, en la película “todo lo demás”, que en su papel de profesor universitario, paseando con su amigo falk, comenta: “intento darles algo de cultura para evitar que se maten a cadenazos!”. Evidente y afortunadamente mis alumnos del conservatorio están muy lejos de tales conductas animales pero es cierto que en la sociedad en que vivimos la educación de la sensibilidad artística juega un papel absolutamente indispensable. Y en este sentido creo que mi posición es fundamental. Si consigo llegar a unos cuantos, mi labor quedará recompensada. Para mi lo importante no es la programación o unos contenidos determinados, sino por encima de todo, llegar a ellos. Conseguir esa conexión en la que mis emociones salen de dentro y tropiezan con sus ganas de aprender y de recibir todas esas sensaciones.
Con todas las miradas clavadas en lo que digo (en mi o en la pizarra) y con los oídos bien abiertos sedientos de recibir información, mi responsabilidad llega a tal punto que después de estar diez años impartiendo clase, no puedo evitar ese hormigueo en el estómago cuando me pongo delante de ellos. Y como si de un concierto se tratara, voy intentando a lo largo de hora y media, dirigir y redirigir las energías, los puntos de tensión y de reposo, el clímax, su atención o desatención, para lograr la clase perfecta que todos los días me esfuerzo por llegar a hacer.
Orlando Nández es profesor de Análisis Musical en el Conservatorio Superior de Música "Oscar Esplá" de Alicante
viernes, 23 de mayo de 2008
Mi primera canción
El tiempo pasa irremediable ante nuestros ojos pero parece que fue ayer cuando compuse mi primera canción “No te volví a ver”. El deseo de toda mi vida fue desde siempre hacer canciones pero reconozco que el momento para plasmarlas de verdad no llegó hasta hace muy poco. Era incapaz de escribir unas líneas. Prometo que lo intenté en más de una ocasión. Con 18, con 20, con 23 años… no hubo manera. Llegó un momento en que pensé de verdad que ese no era mi trayecto. Pero mi mente, y mi alma se empeñaron concienzudamente en buscar donde fuera una luz de inspiración por minúscula que resultara.
Y llegó un día. Debían ser las dos o las tres de la madrugada. Me había comprado un minidisc para grabarme mientras esbozaba y buscaba con mi guitarra y mi voz. Y poco a poco fueron saliendo las cosas.
Pasaba un momento delicado en mi relación. A Eva le habían destinado en el conservatorio de Cuenca y eso nos mantendría separados cada semana. Un día fui a despedirle a la estación de autobuses y cuando perdí de vista el autobús en que se marchaba recibí un mensaje suyo con unas palabras que se me han quedado grabadas: “pero volveré siempre…”
Evidentemente las cosas ya no volvieron a ser igual que esos primeros tres años que habíamos pasado juntos.
Todo se mezcla en mi primera canción, la plenitud, la tristeza, la nostalgia…
"La tarde en que nos conocimos
la lluvia mojaba toda tu risa
toda la ilusión que dentro escondías
transformaba el aire que nos unía.
Tu pelo sobre mi cara,
Respiré la vida que allí guardabas.
No quiero perder, ni un solo recuerdo que compartimos
ni ese atardecer en que nos prometimos
darnos para siempre sin concesiones
un mar entero lleno de emociones.
Tu cuerpo sobre la cama
que nos vio rozando la voz sin habla,
susurros sobre la almohada que van
tiritando en mi piel mojada.
Un abismo que nos depara
y que va cubriéndote ensimismada.
Volveré a nacer.
Tan sólo quiero escucharte
y entregarte el sueño que no soñaste,
un cariño por contestarte que arrebata
el miedo de no alcanzarte.
Un murmullo que insinuaba
No tengas prisa, no digas nada
y déjame gritar"
Al final, lo que más me gusta de todo, las palabras de aquel mensaje al móvil:
Llorabas cuando me decías:
“volveré siempre que me lo pidas”.
No te volví a ver...
Fue mi primera canción, en una madrugada perdida de octubre de 2003 que ha quedado ya atrapada en mi interior para siempre.
Dos canciones especiales
Hay dos canciones especiales "sobran las palabras" y "no soy capáz". La primera comencé a concebirla en diciembre y no me decidí acabarla hasta marzo de este año. No quería perder la ocasión de decirle en vida a mi padre lo enormemente importante que ha sido para mí y lo importante que es cada momento que paso a su lado.
"Hoy, me queda la esperanza de tenerte aquí,
con tantas cosas por vivir de nuevo y compartir
y quiero desnudar el corazón.
Hoy te debo tanto que me sobran las palabras..."
y me acuerdo tanto de algunos momentos de mi niñez, aquí en mi ciudad, alicante, paseando de la mano con él, llevándome y trayéndome a tantos sitios. Imágenes que quedarán por siempre en mi.
"Voy midiéndome en tus pasos que hoy me traen aquí
prendido en el cariño de otro tiempo en que viví
contigo tanta vida en realidad.
Doy lo que ahora tengo porque guardes mi mirada
junto a la tuya que se oculta en otro atardecer
del mar que se llevó
memoria de un pasado entre los dos."
A mi madre no tuve tiempo de regalarle una canción mientras estuvo conmigo pero no importa, ella sabía que lo era todo para mí y pude demostrarle mi amor con creces. Ahora le he escrito "no soy capáz" y contrariamente a lo que pueda parecer es una historia de esperanza y de luz. En el dolor que trasmiten esas líneas os aseguro que siento un bienestar intenso de conexión con ella. Y en ese sentido me libera. Sólo quiero que sea una bonita historia de amor. Nada más.
"Y sólo puedo hablarte,
buscarte en las esquinas de esta melodía
queriéndote inventar una vez más conmigo
para poder sentir que no te has ido.
Me quedo en la penumbra de esta madrugada
tratando de escuchar la soledad."
Me identifico mucho (tal vez por mi contacto con el ámbito de la música clasica) con este tipo de sonoridad: una voz, un piano, un sencillo arreglo de cuerda, y un violoncello solista que se enreda con mi voz en la segunda parte como las ramas de ese árbol en la portada del disco.
Sólo espero que allí donde esté le guste.




