1) Me sangra tanto esta herida, que me cuesta continuar. Tener que seguir sin tus pasos, es avanzar sin sentido, contracorriente, inapetente de todo, alimentando el vacío. Me dejas, me quedo, te debo tanto…
2) ¿Porqué ahora? En la mitad del camino de nuestra vida… ¿Porqué tan de repente, sin avisar?. Eras todo, eres todo. No soy nada.
3) Y me dejé llevar por tu belleza hasta llenarme de tus ojos. La habitación en penumbra, la tenue luz que entraba del salón sobraba para dibujar el contorno de tus besos. Yo tumbado en la cama, tus labios muy cerca de los míos… No deseé nada más que quedarme. Y me dejé llevar por tu belleza hasta llenarte con mis manos.
4) Te brilla tanto el pelo… Casi tanto como tus ojos cuando me miran. Un negro oscuro transformado en luz, sólo por el reflejo de mis ganas. Quiero tu pelo desnudo en mi cuerpo rozando entreabierto el latir de mis dedos.
5) Debería bastarme con todo lo que ya me has dado, pero no puedo evitar pensarte una vez más conmigo. Otro atardecer de la mano, por el puerto, luego la explanada, respirar juntos, más tarde una cena en voz baja. Nuestra complicidad, tu felicidad, mi serenidad. ¿Porqué ya no más?. Todo en la vida es perecedero, hasta las cosas más bonitas. Cuando consiga entender estas palabras me olvidaré de ti. Mientras tanto me queda nuestra ciudad.
6) Tiemblas, sientes, mueres,
buceo entre tus piernas,
me ahogo, gritas, me dejas,
te abro y me cierro,
lloras, suspiras,
no dejas silencio.
7) Me asusta lo que me quieres. Entregas tanto que tengo miedo a que pase el tiempo y esa luna menguante que sólo brilla para mi, deje de esperarme con tanta intensidad.
Me esperas,
me encierro,
te hiero.
8) No puedo más. Quiero escribirte y no me dejas, quiero abrazarte y te alejas. Siempre me decías que me llevabas en tu maleta, pero ahora se ha quedado vacía de mí y llena de ilusiones nuevas en las que yo ya no encuentro un sitio. Tantos días me llevaste contigo, que ya nunca, por más que quiera olvidar, podré apartarme de mi tristeza.
9) Me absorbes hasta la última gota del alma. Te llenas con el rastro de mi sed que había quedado dormido en las sombras y el olvido. Me has devuelto a la vida…
10) Princesa de mi anochecer
escondida tras la luz de este cristal
no vuelvas a llorar
que en tus ojos me escondo
con lágrimas de sal…
11) Quiero llorar. Me despierto cada mañana y quiero llorar. Tengo el llanto en el pecho, y siento una presión que quiere escapar pero nunca lo hace. Acabo por no llorar y me trago entera la tristeza. Aún no puedo comprender porqué te has ido. Intento pensar qué hice tan mal y sólo te veo sonreír conmigo feliz. Luego, de la mano, en tantos sitios, por tantas calles… En casa a tu lado, contigo y sin ti pero a tu lado. Ahora te escondes en otros brazos. Ahora siento de verdad la soledad prometida con tu ausencia y la nostalgia irreprimible de tantos días juntos, como días tiene mi vida.
12) Qué dulce… ¿se puede ser más dulce?. La voz suave y delicadísima de tu boca, la ternura de cuidarme así, con ese cariño tuyo desbordado que me hace sentir otra vez en casa. Seguro, querido, arropado, contigo. Tan dulce conmigo.
13) Tenías razón, la manzana de tu boca a mi boca estaba mucho más dulce. De tu lengua a mis labios y luego un beso más, como si fuera el último. Contágiame de tu felicidad que me hace mucha falta.
14) Es imposible sentir una gota de tristeza a tu lado. Me has devuelto el mar, la tierra y hasta la lluvia. Cuando me he dado cuenta, ya estaba curado y aún te has quedado conmigo en el viento para verme marchar. Te he visto unas lágrimas en los ojos, pero sé que te quedas feliz porque es imposible sentir una gota de tristeza después de lo que hemos vivido.
Orlando Nández
Tren Alicante-Oviedo
Agosto de 2008